Tecnología
Trazabilidad, más que un valor agregado
Por Eduardo Abarca Lucero

Al hablar de trazabilidad no nos referimos a un término de moda, sino a una tarea ineludible de una empresa u organización moderna, que se relaciona con la factibilidad de rastrear el origen, proceso y destino de cualquier producto o servicio inserto en una cadena de valor.

Con el tiempo, se incorporan a las tareas diarias, determinados términos que afectan nuestra tranquilidad. Primero surgen desde el lenguaje y las incorporamos a nuestros discursos corporativos sin mayor reparo, pero luego, cuando debemos respaldar ese discurso con acciones concretas, estas palabras resultan difíciles de integrar en el quehacer cotidiano de una organización.

Hace un tiempo se comenzó a hablar con mucha fuerza y recurrencia del concepto de ”sustentabilidad”, que a muchos les pareció un término similar a ecología y lo mismo ocurrió con el de “responsabilidad social empresaria”, que algunos quisieron emparentar y simplificar, homologándolo con la filantropía.

Hoy, nos damos cuenta de que ambos conceptos pasaron a ser más que una terminología de moda. Al mirarlos con detención y ponerlos en práctica demostraron ser una nueva manera de mirarnos a nosotros mismos como seres humanos y a nuestras organizaciones como sistemas insertos en un planeta que ya no ofrece las mismas garantías y que redefine nuestros roles.

La trazabilidad es una de esas nuevas y enormes capacidades, es ni más ni menos que la factibilidad de rastrear el origen, proceso y destino de absolutamente cualquier producto, servicio u objeto inserto en una cadena.

La trazabilidad: aproximaciones a una definición

La trazabilidad se puede definir como todos aquellos procedimientos preestablecidos y autosuficientes que permiten conocer la historia, ubicación y trayectoria de un producto o lote de productos a lo largo de la cadena de suministros en un momento dado.  

De acuerdo a las condiciones y parámetros con que es implementada, la trazabilidad, se convierte en un proceso que impacta directamente en la calidad del producto y abre oportunidades de negocios para el productor, ya que permite colocar sus productos en mercados específicos más rentables, que exigen la certeza del origen y de las distintas etapas del proceso productivo.

La trazabilidad como herramienta


Esta “nueva” herramienta puede ser reconocida por la implementación de tres maneras esenciales de aplicación, cada una correspondiente a una etapa particular del proceso del producto o servicio:

“Tracing” o rastreo: Es un tipo de trazabilidad conocida también como ascendente, ya que permite saber cuáles son los productos que son recibidos en la empresa, acotados con alguna información de trazabilidad (lote, fecha de caducidad, consumo preferente) y quiénes son los proveedores de los mismos.

Interna o trazabilidad de procesos: Es la trazabilidad que se hace en el proceso interno de una empresa.

"Tracking" o seguimiento: Se menciona como trazabilidad descendente y permite seguir la ruta de una unidad o lote de producto terminado a través de la cadena de abastecimiento por medio de información almacenada en registros.

Esta capacidad de rastrear y hacer un seguimiento a un producto a lo largo de todas las etapas de la cadena de abastecimiento (producción, distribución y venta) permite:

•    Conocer el origen de los materiales y los componentes de un producto.
•    Conocer la historia del proceso aplicado a un producto.
•    Conocer la ubicación del producto en cualquier punto de la cadena de abastecimiento.

Una gran oportunidad

Aunque el concepto de trazabilidad esté de moda en los discursos corporativos de empresas y organizaciones, se debe tener en claro que es una tarea ineludible de hoy y no un problema a futuro. Se trata de una oportunidad de presente para quienes deciden incorporar esta herramienta en su gestión.

La escala de aplicación de esta herramienta no se restringe a un tipo o tamaño de empresa. Por ejemplo, ya se está hablando de "trazabilidad microempresarial", que tiene que ver con la posibilidad de individualizar y medir las fracciones de la cadena de valor de una empresa, de manera que microempresas locales puedan identificar y dimensionar oportunidades de negocio.

La trazabilidad está aquí para quedarse y las señales indican que quienes no cumplan requerimientos de rastreabilidad de sus productos y servicios se alejarán cada vez más de los requisitos específicos de los nuevos mercados y verán afectada su competitividad.

Aunque la trazabilidad no es hoy un proceso certificado, las empresas y organizaciones deben hacer grandes esfuerzos para implementar un sistema que se ajuste a sus procesos y productos, puesto que adquiere importancia en todas las etapas de la cadena de producción

Definitivamente, es una herramienta que nos ofrece la oportunidad de un mundo mejor, siempre y cuando sepamos aprovecharla.

 


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